Hay que leer el periódico... especialmente si eres el dueño (Theranos)

Hay que leer el periódico... especialmente si eres el dueño (Theranos)

13/12/2016

En el amplio mundo de los negocios uno puede ser mundialmente conocido por ser un billonario dueño de empresas de noticias como Rupert Murdoch, y por otro lado uno puede ser una niña de 19 que fundó una empresa billonaria de tecnología médica como Elizabeth Holmes. Estos dos rubros empresariales no podrían tener menos que ver, sin embargo, están más ligados de lo que la gente cree, o por lo menos de lo que Murdoch creyó.

En 2003 Elizabeth Holmes, una estudiante de Stanford de 19 años, fundó la empresa que un año después se convirtió en Theranos. Lo que comenzó como una empresa con el fin de distribuir información médica para todo el público en todo momento, con el tiempo se convirtió en una punta de lanza en avances en medicina. El enfoque particular de la empresa se convirtió y a la fecha ha sido, una forma mucho más fácil de hacer análisis de sangre. Esto significa que con un volumen mucho menor de sangre se puede hacer un buen análisis. Bajo una práctica común entre startups de Silicon Valley llamada “Stealth Mode”, Theranos se mantuvo durante 10 años en secreto. Stealth Mode implica que todo con respecto a la compañía se mantiene fuera de las noticias incluyendo sus avances. Esto implica que, como Theranos en su época, estas empresas no tienen cosas tan básicas como una página de internet. El precio de esto es ser duramente criticado por los medios, y en el caso de Theranos también por la comunidad científica.

En 2013 se firmó un acuerdo con Walgreens para hacer muestreos de sangre con la tecnología desarrollada por Theranos y para 2014, Theranos ya tenía un valor de alrededor de 9,000 millones de dólares, pero esos años de secretismo provocaron mucha controversia alrededor de la empresa, y los periódicos no perdieron el tiempo.

The Wall Street Journal, durante 2015 y 2016, publicó muchos artículos que criticaban el trabajo de la empresa; investigaciones acerca del uso por parte de Theranos de analizadores de sangre de otras compañías, uso fraudulento de inversiones y otros encubrimientos hicieron que el prestigio de la empresa bajara drásticamente.

Rupert Murdoch, el magnate australiano-americano de noticias, entre 2014 y 2015, invirtió 100 millones de dólares en Theranos. Sin embargo, el periódico Wall Street Journal se ha dedicado con mucho fervor a publicar todas las investigaciones que han minado el prestigio de Theranos. Esto probablemente no sonaría tan escandaloso si uno no considerara que Murdoch es dueño del Wall Street Journal.

El articulo más reciente que publicó el Wall Street Journal acerca de Theranos habla de las aparentes fallas en las pruebas de control de calidad de sus instrumentos. Esto implica que los análisis no se están haciendo con la exactitud que prometen. El que soltó la información fue Tyler Shultz, antiguo empleado de Theranos e hijo del exsecretario de estado y antiguo director de Theranos, George Shultz. Shultz padre, en su época, ayudó a Holmes a reclutar una directiva digna de un jefe de estado, la cual incluía a personajes del nivel de Henry Kissinger. La preocupación de Shultz hijo fue causal de su salida de Theranos, y dos años después del artículo de noviembre del Wall Street Journal.  Para estas alturas cuando Theranos tiene acusaciones hasta el cuello, Murdoch no tiene otra opción más que claudicar al retorno de inversión de sus 100 millones de dólares. La clara lección es que, antes de invertir, uno tiene que investigar. Rupert Murdoch se pudo haber ahorrado varios millones de dólares si tan sólo hubiera leído su propio periódico.

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