Los demonios de Nintendo

Los demonios de Nintendo

16/02/2017

La competencia entre las empresas es algo común en todas las ramas de la industria. Uno, como empresa, debe estar consciente de que en muchos casos una inversión conjunta con otra empresa puede ser muy redituable. Se tiene que tener mucha visión para saber cuándo una idea posiblemente rinda frutos, sin embargo, no se puede saber si al desechar un posible desarrollo con otra empresa provoque involuntariamente la creación de su mayor competencia.

Hace ya algún tiempo, hubo un artículo en el blog que hablaba del fin de Netscape como navegador de internet y del auge de Internet Explorer. Esto fue en parte provocado por el rechazo de Netscape a las ofertas de Bill Gates en 1995. Sin embargo, algunos años antes, el mundo de los videojuegos tendría un evento similar que forjaría la situación actual de este mercado.

Corriendo la década de 1980, Nintendo tenía un serio impacto en el mundo de los videojuegos. Con el lanzamiento de Nintendo Entertainment System (NES) en 1983 Nintendo dejó huella para ser, durante un mucho, tiempo el amo y señor de los videojuegos.

Sony, por otro lado, no podría haber estado menos interesado en la industria de los videojuegos. Al mando del CEO Norio Ohga, Sony estaba a la vanguardia del desarrollo del disco compacto o CD. El ahora más conocido y pronto obsoleto formato de almacenamiento fue, durante el final del siglo XIX, de lo más encontrado en la industria de la tecnología.

A pesar de la displicencia de Sony con respeto a los videojuegos, había personas dentro de la empresa que pensaban lo contrario. Uno de ellos era Ken Kutaragi. A finales de los 80, cuando Nintendo terminaba el diseño del Super Nintendo Entertainment System (SNES), Kutaragi se embarcó en el proyecto secreto de diseñar la tarjeta de sonido del SNES que Nintendo anunció que necesitaba. Cuando los directivos de Sony se enteraron, enfurecieron por el secretismo, pero con el apoyo del entonces CEO Norio Ohga quien le vio futuro al proyecto, se logró y el SNES vino incluido con la tarjeta de sonido diseñada por Kutaragi.

El éxito de la tarjeta de sonido desarrollada por Kutaragi impulsó a Nintendo y a Sony, ya menos enajenada de los videojuegos, a un nuevo proyecto conjunto. Con el SNES ya en el mercado, el objetivo del proyecto era generar un sistema que permitiera al SNES leer CD-ROM. Este aditamento permitía tener juegos en el SNES que requerían de más espacio de memoria, pero forzaba a la consola a tener mejoras sustanciosas para poder generar los gráficos de los nuevos juegos. El resultado hubiera sido una de las consolas más poderosas hasta ese momento, el SNES-CD.

Sony anunció el Play Station, una consola que sería capaz de leer CDs propios, los juegos de SNES-CD y los de SNES normal. Esto provoco desacuerdos entre Nintendo y Sony que desembocaron en el fin su acuerdo.

Nintendo, a raíz del desacuerdo, procedió a anunciar en el Consumer Electronic Show de 1991 que el SNES-CD sería desarrollado por la multinacional holandesa y principal competidor de Sony, Philips, quien ofrecía un acuerdo mucho más favorable para Nintendo. Este acuerdo sería sorpresivo para Sony que no estaba enterada del acuerdo entre Nintendo y Philips. Sony había anunciado un día antes en el mismo Consumer Electronic Show su consola Play Station, compatible con los cartuchos de SNES y los de SNES-CD.

El acuerdo con Philips fue clasificado como un fracaso comercial, el Philips CD-i pasó a la historia como una consola con incontables carencias y marcó el fin de Philips en la industria de los videojuegos.

Sony, por su parte, llegó a un acuerdo con Nintendo por la producción del SNES-CD con Nintendo manteniendo los derechos de comercialización, sin embargo, la consola nunca salió al mercado y 5 años después, Nintendo lanzó el Nintendo 64 que todavía usaría cartuchos en lugar de CD. Mientras tanto, Sony, bajo la tutela de Kutaragi, lanzaría en 1994 la primera consola hecha sólo por ellos que se mantuvo el nombre Play Station, ya que la anterior nunca salió al mercado. Estas dos consolas tendrían mucho éxito a nivel mundial y marcarían un hito en los videojuegos con la llegada del 3D.

Aunque faltaría todavía una generación más para que Sony se colocara como una de los tres grandes de videojuegos con la llegada del Play Station 2, esta generación también vería la entrada de Microsoft con el Xbox y el lanzamiento del Nintendo Game Cube. Todos usando tecnología de CD. Las ventas de Nintendo se verían mermadas considerablemente en esta generación de videojuegos.

Nintendo fue duramente criticado por el fracaso con Sony. Este fracaso, a la fecha, es visto como el momento en el que Nintendo creó involuntariamente a uno de sus mayores competidores.

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