El aterrizaje forzoso de Swissair

El aterrizaje forzoso de Swissair

21/03/2017

Comúnmente, las compañías suizas tienden a ser de excelente calidad en el servicio y manufactura, durante gran parte del siglo XX, Swissair no fue la excepción. Clasificada como una de las mejores aerolíneas del mundo y con una estabilidad económica envidiable, Swissair se mantenía en el escalafón más alto de la industria del transporte aéreo.

El 2 de mayo de 1992 los países miembros de la European Free Trade Association, entre ellos Suiza; y los países miembros de European Community, predecesor de la Union Europea, firman el European Economic Area Agreement. Este tratado generaba en todos los países firmantes un área de libre comercio y tránsito, que creaba en la mayor parte de Europa una zona de libre comercio. El 6 de diciembre de 1992 un referéndum anuló la decisión del gobierno suizo de entrar a dicha organización. Esta decisión afectaría seriamente a Swissair en particular.

A raíz del referéndum, Swissair encontraba difícil encontrar mercado en rutas europeas. Al no poder competir con las demás aerolíneas que se encontraban cobijadas por los acuerdos de libre mercado, Swissair recurrió a la firma de consultoría McKinsey & Co. La solución de McKinsey era sencilla, una política de nombre “Hunter Strategy” que implicaba la compra de acciones en otras aerolíneas del mercado europeo con las que Swissair podría generan ganancias.

La política era arriesgada considerando que el mercado europeo de aerolíneas era muy competitivo. Habiendo muchos gigantes en la industria como Air France o Lufthansa, las compras se enfocaron en aerolíneas más pequeñas. Algunas, como la italiana Air Europa, eran muy exitosas, sin embargo, otras como Sabena, la aerolínea nacional de Bélgica, estaban padeciendo de serias pérdidas de dinero.

El resultado fue que las predicciones financieras a futuro eran de pérdidas que llegaban a los millones de francos suizos y, aunado a las ya cuantiosas pérdidas financieras de Swissair a raíz de las adquisiciones como Sabena, la empresa estaba arrastrando a SAirGroup al hundimiento a principios de los años 2000.

Por si fuera poco, los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, afectando a la industria aérea fuertemente, le dieron el tiro de gracia a Swissair. Incapaz de pagar las deudas, la aerolínea pidió un préstamo a UBS, mismo que fue negado. Esto obligo a la aerolínea a dejar en tierra todas las operaciones. El gobierno suizo, en su interés por mantener Suiza como un centro financiero conectado con el mundo, trató de mantener con grandes préstamos a Swissair, pero la caída ya era inevitable. Llegando al nivel de tener que traer grandes cantidades de efectivo en el avión para pagar por el combustible de los aeropuertos, Swissair no pudo más y el 1 de abril de 2002 aterrizó el último vuelo proveniente de Sao Paulo. El grupo SAirGroup, para no ser arrastrado a la bancarrota, transfirió parte de los activos, el personal y las rutas aéreas a la compañía hermana Crossair, que a su vez pasó a llamarse Swiss International Air Lines, la nueva aerolínea nacional de suiza. La otra parte de los activos fueron subastados para pagar las cuantiosas deudas.

En 2005, la nueva aerolínea fue adquirida por Lufthansa Group, asegurando su futuro en una de las mejores aerolíneas de la actualidad. Esto no hace que en Suiza se olviden del trágico final de su aerolínea estelar y uno de los mayores fracasos para una compañía suiza y para el país.

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