El efecto político y económico del oro negro

El efecto político y económico del oro negro

27/09/2017

Es bien sabido que el petróleo actualmente maneja un papel significativo en las relaciones políticas y diplomáticas de los países. Esto, sin embargo, no era del todo claro hace algunos años. Esta neblina que cubría los efectos reales del petróleo llevó al mundo, en los setentas, a medidas drásticas en materia de energía, de las cuales todavía vivimos los efectos.


Ya para los años cuarenta, la industria del petróleo era dominada por las llamadas “Siete Hermanas”: Anglo-Iranian Oil Company, actualmente British Petroleum; Gulf Oil, actualmente Chevron; Royal Dutch Shell; Standard Oil Company of California, actualmente SoCal; Standard Oil Company of New Jersey, actualmente Exxon; Standard Oil Company of New York, actualmente Mobil y Texaco. Estas siete compañías, durante las décadas de los cuarenta, cincuenta y la mitad de los sesenta, fijaron el precio del petróleo basado en sus intereses, haciendo un efectivo oligopolio en la industria.


El control de los precios por parte de estas compañías, y su constante extracción concesionada de petróleo de otros países, eventualmente desembocó en la formación de la OPEC (Organization of the Petroleum Exporting Countries). El objetivo primordial de la OPEC y la razón de su formación era la estabilización del mercado, es decir, controlar el precio que anteriormente fijaban las Siete Hermanas en su papel de oligopolio. Los miembros originales de la OPEC siendo Venezuela, Arabia Saudita, Kuwait, Irak e Irán, lograron arrebatarle el control del precio a las Hermanas, haciendo del precio del petróleo algo mucho más igualitario y accesible a países menos industrializados. Pero esto no fue difícil, considerando que las petroleras nacionales de esos países acaparaban (y a la fecha todavía acaparan) el 44% de la producción y el 73% de las reservas probadas de petróleo mundial.


Esta situación, sin embargo, solo provocó que la industria del petróleo se volviera un tema político. En 1973 estalló la guerra de Yom Kippur entre Israel y varios países Arabes. Estos países, en represalia por proveer de petróleo a Israel, decidieron imponer un embargo petrolero a varios países, entre ellos (y principalmente) Estados Unidos. El embargo, orquestado por los países árabes miembros de la OPEC, implicaba no sólo subir el precio del petróleo, sino reducir la producción también. Esta falta de petróleo hizo que el precio se cuadruplicara, efecto que la OPEC no tenía previsto (ellos solamente subieron el precio del barril de 3 USD a un poco más de 5 USD), haciendo que el precio llegara a 12 USD por barril. Este precio se mantuvo en 12 USD durante un poco más de una década provocando una recesión económica severa y cambios drásticos en el modo de pensar de los países occidentales. El boom económico post Segunda Guerra Mundial había sido frenado de golpe.


Los efectos que surgieron a raíz de la Crisis petrolera de 1973 abarcaron un espectro irreal. Desde el inicio de la creación de la famosa reserva nacional de petróleo de los Estados Unidos, inversión en energías alternativas y otras fuentes de combustibles como etanol y gas, hasta medidas que uno no esperaría de esta de esta situación como la reducción de la velocidad máxima en carreteras, mejores aislantes para no usar calefacción y aire acondicionado, entre muchas otras medidas que se han implementado con el tiempo.


El efecto más contundente de la crisis fue que los países árabes confirmaron algo que se sospechaba desde hace ya algunas décadas: que el petróleo podía ser usado de forma efectiva como un arma política de gran peso. Esta no sería la última vez que la OPEC, y en especial sus miembros árabes, usará el petróleo para mover sus intereses políticos y económicos, pero si ha sido a la fecha el golpe más duro asestado de esta manera. 

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